¿Cuáles son las cirugías secundarias de mama más frecuentes?
Las segundas cirugías que implican el recambio o la retirada definitiva de prótesis son, por unos motivos u otros, las más frecuentes con diferencia.
Algunas mujeres optan por una retirada definitiva de las prótesis debido a complicaciones, malos resultados estéticos, o a la aparición de un rechazo psicológico hacia las mismas; lo que suele ocurrir en mayor medida cuando se han implantado prótesis excesivamente grandes. En este último caso, también es habitual que se haya producido la atrofia de la glándula mamaria y un estiramiento excesivo de la piel con el paso del tiempo, siendo entonces recomendable combinar su extracción con otros procedimientos como el relleno con grasa o la elevación mamaria para lograr un pecho bien posicionado y proporcionado.
Si se produce una rotura de las prótesis es necesario el recambio de las mismas y, en caso de haber fugas de silicona, la eliminación de dichas fugas, ya que estas pueden producir inflamaciones dolorosas y susceptibles a infecciones en zonas como axilas e ingles, además de acumularse y formar bultos incómodos y poco estéticos.
Si la paciente percibe unos resultados insatisfactorios a causa del volumen, siempre es posible aumentar o disminuir el tamaño de las mamas, o modificar su forma, mediante la sustitución de las prótesis existentes por unas más adecuadas.
Si se ha producido un encapsulamiento de las prótesis, que puede ir acompañado de dolor o cambios de forma tiempo después de la primera cirugía, suele requerirse la sustitución de las prótesis afectadas y la realización de una capsulectomía.
Si las prótesis se han movilizado por causas accidentales, por un mal diseño del bolsillo protésico en la cirugía original, o por pérdidas significativas de peso, normalmente se precisará de cirugía con cambio de prótesis y simetrización de las mamas.
Al perder la piel su elasticidad con la edad, por la simple acción de la gravedad y del tiempo, las mamas se pueden ir descolgando, generándose así la necesidad de elevarlas mediante una mastopexia y la colocación de nuevas prótesis.
Tanto si se ha producido la pérdida del surco intermamario como si lo ha hecho la aparición de un doble surco mamario, puede ser necesaria una segunda cirugía de mama para corregir y remodelar el pecho.
Si en una cirugía previa se han intentado corregir unas mamas tuberosas tan solo mediante la colocación de prótesis, sin realizar la remodelación precisa de la glándula, pueden darse resultados insatisfactorios que requieran de una cirugía secundaria de mama para corregirlos.
Después de una reducción o una elevación mamaria, los cambios hormonales, el aumento o pérdida de peso y los embarazos pueden volver a modificar la forma del pecho; pudiendo ser necesaria una cirugía secundaria de mama para revertir sus efectos.