Cirugía Dermatológica
¿Qué es la cirugía dermatológica?
La cirugía dermatológica, o dermocirugía, abarca un amplio espectro de procedimientos quirúrgicos utilizados para tratar enfermedades de la piel y que consisten, básicamente, en la exéresis de las lesiones cutáneas y la posterior reparación de la piel mediante técnicas de cirugía reconstructiva. Estas técnicas, dependiendo del tamaño y la ubicación del defecto resultante tras la exéresis, suelen consistir en un cierre directo del mismo, o bien en la realización de un injerto cutáneo o un colgajo.
Un injerto cutáneo se basa en la idea de un “parche de piel”, donde una porción de piel sana de una zona donante del mismo paciente se extrae con el fin de cubrir el defecto en la zona receptora.
Un colgajo consiste en una porción de tejido vascularizado (por el denominado pedículo vascular) que se trasplanta de una zona corporal a otra zona cercana a la primera en un mismo paciente. Al ser un tejido que mantiene el riego sanguíneo y no depende del lecho vascular de la zona afectada para su viabilidad, puede utilizarse en la reconstrucción de defectos más complejos, permitiendo reconstruir la forma y la función de zonas con pérdida de piel, tejido adiposo, muscular y óseo. Los resultados ofrecen propiedades dérmicas similares al tejido original tanto en color y textura como en fotoprotección.
¿Para quiénes está indicada la cirugía dermatológica?
La cirugía dermatológica es un procedimiento utilizado habitualmente por indicación clínica y que permite tratar a aquellos pacientes que presentan en la piel alguno de los siguientes elementos:
Quistes
Lipomas
Fibromas
Papilomas
Verrugas
Queratosis actínica y seborreica
¿Cómo se realiza la cirugía dermatológica?
La cirugía dermatológica se realiza en quirófano, bajo anestesia local, y suele durar entre 15 y 30 minutos. No se requiere de hospitalización, tan solo de cuidados ambulatorios, dándose de alta al paciente inmediatamente después de la operación.
¿Tras una cirugía dermatológica quedan cicatrices?
Las cicatrices son inevitables en toda intervención quirúrgica; aunque pueden ser más o menos visibles en función de su extensión, de la zona del cuerpo en la que se encuentren, de la calidad de la piel del paciente y de su capacidad de cicatrización.
¿Cuándo es posible reincorporarse al trabajo tras la cirugía dermatológica?
Tomando las precauciones necesarias, normalmente es posible reanudar las actividades diarias y laborales inmediatamente tras la operación.
¿Qué otros riesgos existen después de una cirugía dermatológica?
Aunque la mayoría de los pacientes no experimentan ninguna de las complicaciones que se comentan a continuación, es importante conocerlas para tomar la decisión de intervenirse de forma informada.
Los riesgos particulares que cabe mencionar respecto a la cirugía dermatológica son: una exéresis incompleta de la lesión o la identificación de una patología diferente tras el análisis del laboratorio de la pieza extirpada, pudiendo requerirse en ambos casos tratamientos adicionales o de una cirugía más agresiva. La lesión de estructuras profundas, tales como nervios, vasos sanguíneos y músculos, que pueden ser dañados durante el curso de la cirugía y con efecto temporal o permanente. La recurrencia de las lesiones y los tumores tras la exéresis quirúrgica y que puede necesitar de algún tratamiento adicional o una cirugía secundaria.
A los anteriores hay que añadir los riesgos comunes a cualquier procedimiento quirúrgico asociados con la anestesia, reacciones alérgicas, a una mala cicatrización, hemorragias, hematomas o infecciones.